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jueves, 1 de diciembre de 2016

DECIDME CÓMO ES UN ÁRBOL



Autor: Marcos Ana

Emotiva memoria de la prisión, el exilio y la lucha por la libertad y la democracia, en la voz de un gran humanista y poeta.

El libro narra los 23 años pasados en prisión, su lucha desde la poesía desarrollada entre muros. La libertad recuperada, el desarrollo de una enorme actividad solidaria desde su posterior exilio en Francia, donde crea el CISE, un faro de la cultura española. Su peregrinación por el planeta convertido en un símbolo de la solidaridad internacional, la lucha antifranquista, buscando rescatar la convivencia democrática. 

Hemos tenido que esperar largo tiempo para disfrutar de las memorias de un gran poeta nacido de la larga noche española. El mejor salido de las llamas de la guerra, la feroz prisión y el posterior exilio. Considerado un testigo de excepción por Alberti o Neruda. Tenemos la oportunidad de recuperar un pedazo de la historia reciente de España. Traer hasta nuestros días el sentir de aquellos que vivieron la guerra civil y con poderosa voz nos hablan de luz y esperanza común.

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MARCOS ANA: FRENTE A LA BARBARIE, ¡DIGNIDAD!
Horas antes de conocer la muerte de Fidel, tuvimos la noticia de la pérdida de Marcos Ana, el poeta comunista, que tuvo el dudoso honor de ser el preso de mayor duración en las cárceles franquistas, 23 años, que segaron una vida, pero que forjaron un militante del máximo nivel de coherencia y de convicción democrática.
Marcos Ana, cuyo nombre de pila era Fernando Macarro Castillo, no dedicó su tiempo de prisión a lamentarse, aunque tuviera todos los motivos para ello. Lo convirtió en otra forma de lucha, de implicación colectiva en la cárcel de creación poética y de cultivar la utopía.
Nunca se sometió al dictado de los vencedores en la Guerra Civil, mantuvo con serenidad y perspicacia una oposición sobria y consistente. Incluso supo hacer uso de los avatares de la política internacional para plantear estrategias carcelarias de desaliento del enemigo. Pero sobre todo, ganó la batalla de las ideas y de la apuesta por la solidaridad y por la libertad.
Su gran peculiaridad fue convertir el dolor y la opresión de la privación de libertad por una creación poética expresiva del humanismo solidario y de la belleza de la vida, por encima de toda contingencia inmediata y represora de su libre expresión y acción.
Sale de la cárcel en 1963 y se embarca acto seguido en una acción internacionalista activa y cultural, que le lleva por todo el mundo a defender las causas más justas.
Publica numerosas obras, más conocidas fuera de España que entre nosotros, pero en el cénit de su periplo vital nos ofrece ese bello testimonio titulado ”Decidme cómo es un árbol”, que recoge esa experiencia única de preso de larga duración, cargado de esperanzas y de sed de libertad.
Le conocí ya muy mayor, con 90 años muy bien llevados, lúcido y ágil mentalmente, pero también con gran actividad personal. Participamos juntos en actos culturales, uno de ellos en Oviedo y fui testigo del impacto que su palabra y su peripecia dejaba en la gente.
Le visité en su casa de Madrid y pude disfrutar de su carácter afable y de su sencillez humana, llena de grandeza y de verdad. Siempre mostraba una ilusión perseverante de ir ganando posiciones en la carrera de la democracia y del socialismo. Por más que los tiempos no fueran propicios al optimismo histórico.
Pero lo más destacado de su personalidad era esa gran dignidad de luchador inquebrantable y de pensador inspirado de la mayor de las bellezas: la libertad y la igualdad de los seres humanos. Por eso siempre decía que su única venganza sería ver triunfar las ideas de libertad y justicia social por las que había luchado.
Si hay cielo que yo creo que sí lo hay, ha ganado con Marcos Ana un maestro de la esperanza y de la utopía hecha poesía, para comprender la belleza de la humanidad liberada.
¡Gracias Marcos, tu palabra y tu vida nos siguen enseñando el camino de la libertad!

Fdo.: Ricardo Gayol García, Abogado.

2 comentarios:

  1. Decidme cómo es un árbol, sé que la leeré porque casi seguro que si no la tienes la tendrás pronto y por supuesto me la prestarás.
    La verdad es que no he leído nada de él, sólo de oídas lo conocía; tu comentario ha hecho que indague y todo se resume en una palabra: INTEGIDAD

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