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miércoles, 25 de marzo de 2020

MIS MAESTROS Y MI EDUCACIÓN


Autor: Federico Rubio y Galí



Federico Rubio y Galí (1827-1902) el autor de estas casi olvidadas y amenísimas memorias de infancia y juventud, fue un destacado protagonista de la vida española de la segunda mitad del siglo XIX. Como médico cirujano alcanzó grandes éxitos y una notoria popularidad y también resulta relevante su incursión en la política de la primera República y su influencia en los inicios de la Institución Libre de Enseñanza. 

El que estas memorias no abarquen su vida total sino solo lo que podríamos llamar los años de aprendizaje no le restan a estas memorias nada que importe ni disminuya su abrumadora humanidad y su sonriente encanto. 

Una pequeña joya de la literatura autobiográfica del siglo XIX prologada en la presente ocasión por la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, gran admiradora de esta obra. «El doctor Rubio nos habla de la necesidad de inculcar en todos y cada uno de nosotros la empatía. Y lo hace cuando estamos en pleno siglo XIX. El ser humano es siempre el protagonista de sí mismo y de su capacidad de ser feliz, útil, bueno e imprescindible, al modo en que lo proclama Bertolt Brecht».

martes, 24 de marzo de 2020

DIECISIETE


Diecisiete 


Sinopsis
Héctor es un adolescente del norte de España que no es capaz de encontrar su sitio en el mundo. Tras cometer una serie de delitos acaba interno en un centro de menores donde sigue sin relacionarse con nadie, donde a pesar de los esfuerzos de los formadores parece que su situación no mejora. La situación cambia cuando convencen a Héctor para que participe en un programa de integración que le da la oportunidad de conocer a Oveja, un perro al que el propio Héctor da nombre, y que parece despertar un nuevo horizonte en su vida. Cuando se llevan a Oveja de su lado, Héctor se escapa del centro de internamiento y, junto con su hermano Ismael y su abuela Cuca, comienza un viaje en caravana para intentar recuperarlo.

¿Por qué ver Diecisiete?
  • Por su sentido del humor, que va calando poco a poco desde el principio de la película, a pesar de la seriedad de Héctor y de la situación límite a la que se enfrentan los personajes.
  • Porque se trata de cine español de calidad, hecho con mimo, como casi todo lo que hace Daniel Sánchez Arévalo, y merece la pena darle una oportunidad (además está muy a mano en Netflix) 
  • Por un guion que invita a hacer las cosas con el corazón, entregándose del todo, arriesgando lo que haga falta.
  • Porque la película nos enseña una España rural (Cantabria) preciosa, llena de contrastes, con el mar y la montaña siendo testigos y partícipes de la aventura.
  • Para recordarnos que, muchas veces, casi siempre, necesitamos refuerzos, alguien a nuestro lado que nos ayude a seguir hacia delante cuando estamos perdidos o cuando simplemente no vemos hacia donde dar el siguiente paso.

Para pensar
1.     Desprenderse de aquello que se ama es, cada vez más, un acto contracultural, pero una sensibilidad entrenada y la buena voluntad nos pueden ayudar hacerlo cuando es necesario.
2.     Muchas veces el principio del camino consiste en reconocer que no sabemos lo que queremos, que no sabemos a dónde nos dirigimos. Aún así, a veces basta con ponerse en marcha. A eso se enfrenta Ismael, que necesita un empujón para salir de la espiral en la que ha entrado... ¿estás seguro de lo que necesitas en tu vida? ¿sabes por dónde empezar a cambiarla?
3.     En estos tiempos que vivimos (en concreto, la alarma por coronavirus que sucede mientras se escriben estas líneas), Diecisiete nos enseña que hay que aprender a perder; no basta con entender que a veces nos toca hacerlo, sino que es necesario reconocer la derrota, y tratar de interiorizar la lección que nos ofrece en cada caso.
4.      A su manera, casi sin quererlo, esta película decide celebrar la vida, celebrarla como oportunidad. La presencia de la abuela Cuca no es casualidad y el hecho de que Héctor apueste por ella, desde el principio de la historia, habla del espíritu del protagonista y de su empeño poco ortodoxo de intentar hacer lo correcto.
5.     Que la ironía es, la mayoría de las veces, una excusa para decir tonterías, un escudo detrás del que nos escondemos para no hablar a la cara, para no buscar la verdad que permite la auténtica comunicación. ¿Qué barreras construyo que me impiden una comunicación verdadera con los demás? ¿Permito que la ironía se interponga en mi encuentro con el prójimo?