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viernes, 14 de junio de 2013

LA REGENTA

Autor: Leopoldo Alas "Clarín"


Comentario: Hablar de Clarín y de La Regenta es un placer. Los que hemos tenido la suerte de encontrarnos con esta novela en nuestras vidas, de saborearla, aunque haya sido obligatoriamente, sabemos que nos encontramos ante una de las mejores obras de la literatura española. Seguramente la comparación con las inolvidables Madame Bovary o Ana Karenina es inevitable, pero (y no es pasión de hispanista), la fuerza de los ambientes que dibuja, que crea, que da a luz Clarín son incomparables con sus coetáneas francesa y rusa. A lo largo de los años de estudio hemos escuchado muchas veces que la verdadera protagonista de La Regenta no es doña Ana Ozores sino la atmósfera que crea Clarín. Ciertamente, el ambiente de Vetusta no es simplemente el opresivo clima de una ciudad de provincias en la que los estereotipos, los prejuicios, las diferencias sociales van marcando los ritmos de los tiempos y de las personas. Los días lluviosos, la niebla..., los sentimos como una carga sobre nosotros; al igual que los días soleados en los que los personajes se van al campo nos parecen que llenan de luz todo lo que tocan. Es también magistral la manera como Clarín va modelando a los personajes, es totalmente un alfarero de la psicología de todos los habitantes de esta novela. Desde que al principio de la novela vemos el caminar altivo de don Fermín de Pas, la insatisfacción de la Regenta, las rarezas de Quintanar, la sensualidad de don Álvaro o de las criadas, hasta el hundimiento moral de los personajes, sus procesos, su decadencia, el sinsentido y la vuelta inevitable al hastío de la vida de provincias en la España del siglo XIX. Personalmente pienso que los verdaderos protagonistas de La Regenta son la sensualidad y el poder. Esa atmósfera que crea Clarín está impregnada totalmente por estos dos ejes que atraviesan la novela. En toda la obra se respira una sensualidad muy intensa y, al mismo tiempo, profundamente reprimida que busca salir a flote. Es muy marcada en personajes como Fermín de Pas y Ana Ozores, pero se vive y casi se palpa en todos los personajes. Esta sensualidad, que es deseo irrefrenable, no es otra cosa que una manera de dominar, de tener el poder sobre las personas, las conciencias, los gustos, las costumbres... El puritanismo aparente de la época que se enfrenta al ansia de dominio. La Regenta es la historia de una lucha por poseer, por dominar la conciencia de Ana Ozores por medio del deseo sexual, las convenciones, el matrimonio y, muy explícitamente, por medio del confesionario. Uno de los personajes más trabajado de la obra y que cae moralmente más bajo es don Fermín de Pas, el magistral. Y su decadencia no viene dada sólo por su deseo de poseer a la Regenta, sino por su avaricia incontrolable, su lujuria, su falta de bondad y de misericordia, sus ansias de escalar socialmente. La Regenta fue un retrato de España que no gustó. Clarín fue muy criticado y sus siguientes obras no fueron acogidas por el público. Los lectores españoles no estaban preparados para una crítica tan dura hacia la Iglesia, la emergente burguesía y los poderes dominantes. Sin embargo, en Clarín su crítica no deja de ser una mirada, realista, de lo que estaba pasando en este país. Es una lástima que su mirada no deje de ser elitista y se centre en la burguesía de la época, Clarín no contó la historia de los obreros de las fábricas que vivían en el Barrio del Sol.

La recomiendo porque es una de las mejores obras de nuestra literatura. Me convencieron cuando me dijeron que no leer La Regente era como no haber leído El Quijote. Para algunos, quizás, dos asignaturas pendientes, pero ahora que llega el verano… ¡vamos a recuperar!

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