Los libros guardan en
su interior aventuras inolvidables. Todo aquel amante de los libros debe
dejarse llevar, al menos una vez en su vida, por esta historia que comienza la
trilogía en la que Meggie, una niña de doce años, descubrirá el poder que
tienen las palabras y la magia que encierran los libros. Los libros son un lugar perfecto para descubrir que dentro de sus
páginas podemos vivir una aventura llena de magia, peligro, conociendo a unas
personajes que será difícil que se vayan de nuestra cabeza y de nuestro
corazón.
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martes, 8 de marzo de 2016
sábado, 6 de febrero de 2016
ÉTICA PARA AMADOR
Siguiendo la estructura de una larga carta dirigida a un adolescente,
el autor analiza algunas de las cuestiones éticas más esenciales para la
sociedad actual: el correcto ejercicio de la libertad, la aceptación de la
responsabilidad, la necesidad de la convivencia entre humanos para poder llevar
una vida plena, el saludable deseo de disfrutar de la vida y de los placeres
que ésta nos ofrece, la ineludible relación entre ética y política y la
obligada reflexión acerca de cuestiones como la conservación del planeta o la
realidad de la inmigración.
Mediante un lenguaje
accesible y cercano, Savater logra que seamos conscientes de la relevancia que
tienen en nuestra vida las consecuencias derivadas de nuestras decisiones
diarias.
“Es
mejor saber después de haber pensado y discutido, que aceptar los saberes que
nadie discute para no tener que pensar.”
Fernando Savater
sábado, 16 de enero de 2016
viernes, 8 de enero de 2016
ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

Este año el tema de la carroza de Reyes del colegio ha sido el cuento "Alicia en el país de las maravillas". Si no lo has leído, anímate a leerlo que es muy divertido.
El desfile de la cabalgata resultó muy bonito. El AMPA del colegio hizo una carroza con el tema de “Alicia en el país de las maravillas” que era muy bonita. Los niños iban encantados, vestidos de personajes del cuento y sentados a la mesa comiendo la tarta del No-Cumpleaños.
miércoles, 6 de enero de 2016
LUCIÉRNAGAS EN LA OSCURIDAD
Cada vez que mi hermano y yo leíamos un libro
interesante, se encendía en nuestro jardín una lucecita. Era la luz de una
luciérnaga. Y como a los dos nos encantaba leer, no fue nada extraño que en
poco tiempo nuestro jardín se viera inundado de lucecitas doradas. Una
auténtica alfombra viva -cada hierba se convirtió en una pequeña llama- que nos
acompañaba durante nuestras interminables veladas.
Pero ni mi hermano ni yo sospechábamos que mientras
nosotros gozábamos con la lectura, a nuestro lado se desarrollaba una lucha
invisible y silenciosa. Nunca pensamos en que nuestras luciérnagas, contando
únicamente con las gotas doradas y luminosas, se afanaban en alejar la
oscuridad perversa que amenaza envolver continuamente al hombre.
Primero nuestros vecinos, y luego los demás habitantes
del pueblo se preguntaban extrañados, por qué las luciérnagas no abandonaban
nuestro jardín ni de día ni de noche, dejando el resto del pueblo sumido en la
oscuridad.
Un día mi hermano les desveló el secreto:
- Somos nosotros, les dijo, los que atraemos las
luciérnagas a nuestro jardín. Lo hacemos con cada buen libro que leemos
-añadiendo a continuación-: Cada uno de esos libros interesantes es una
luciérnaga que ilumina las tinieblas y nunca se apaga.
Los demás campesinos se hicieron eco de nuestras
palabras y empezaron a buscar también libros interesantes, esos libros que
atraería a las luciérnagas.
Muy pronto se formó una larga cola a la entrada de la
biblioteca del pueblo. Niños y adultos, hombres y mujeres, pedían más y más
libros. Se había despertado el ansia por la lectura. Y ¡qué maravilla! Los
jardines se llenaron de luciérnagas; los balcones y los tejados se vieron
abarrotados de lucecitas doradas; el follaje de los árboles y las aceras se
convitieron en un ascua de luz; y el campanario de la iglesia brillaba en la
oscuridad. De repente el cielo se iluminó.
Entonces... entonces la constelación libro se descolgó
desde el cielo y aterrizó mansamente en la plaza del pueblo. Era una
constelación hermosísima, hecha de luces temblorosas, las luces de las
luciérnagas, con su encanto increíble, fascinante. Irradiaban su luminosidad lo
mismo que lo hacen todas las cosas que en este mundo encierran valores eternos,
como el amor, la bondad, la libertad, la belleza, la ternura, la justicia y
muchas otras realidades que llenan de sentido nuestras vidas y profundizan
nuestra conciencia de los valores que justifican nuestro difícil y atropellado
paso por el planeta.
Mi hermano y yo continuamos siendo unos chiflados de
los libros. Teníamos una afición loca por la lectura.
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